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Lifestyle

Prestar ropa, ¿si o no?

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Hacía mucho que tenía ganas de empezar con posteos abiertos al debate y en el que pueda escuchar diferentes posturas a las que estoy acostumbrada. Hoy, le doy el puntapié inicial a esta nueva sección hablando de una polémica de la que me cuesta hablar sin sonar caprichosa: La ropa, ¿se presta o no? Siempre fui muy celosa con mis prendas: prestar ropa es algo que nunca me gustó. Pero ojo, que tampoco me gusta que me presten ropa a mí. Es un ida y vuelta que juro que tiene su, tal vez descabellada, justificación.

Mi actitud posesiva sobre mi ropa y la negativa de pedir prestada a los demás se debe a dos factores: El primero básicamente se debe al cuidado de las prendas. Ninguna persona tiene los mismos cuidados que otra sobre la ropa y, algunas mucho menos si se trata de ropa ajena. Yo quiero a mis prendas y, si alguna se arruinase mientras la usa otra persona, consecuentemente me sentiría enojada con esa persona, más allá de que se tratase de un accidente o no. Entonces, para ahorrar problemas, directamente evito ese tipo de situaciones y mantengo las cuentas claras. Del mismo modo, no me gusta pedir prestada ropa (más allá del motivo que explicaré luego) porque me sentiría muy culpable si algo le sucediese a esa prenda mientras este en mi poder.

Mi gran problema es que no sé decir que no. Este es el vestido de mi graduación de secundaria que presté en una sola ocasión y, por suerte, volvió intacto a mis manos.

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La segunda razón tiene que ver con el significado que tiene la moda en mi vida. Vestirse es mostrarse al mundo de manera sintética contando un relato gráfico de quién sos y cuales son tus gustos con pedazos de tela. Entonces, siguiendo este concepto, cada una de mis prendas me representa a mi, mis gustos, mi personalidad, mis ideales, mis pasiones y mis mañas, por ende, prestar ropa es entregar un pedacito de mi para que lo lleve otra persona y hay algo de esa idea que no me gusta. Del mismo modo, pedir prestada una prenda me haría sentir poco sincera en términos del concepto metafórico que le asigno a la moda. En estos momentos intento recordar si alguna vez usé una prenda prestada y no se me viene recuerdo a la mente, pero probablemente de mucho más chica haya pasado, en la época que todavía estaba en formación y mis cánones estéticos no estaban definidos.

Para serles sincera, ahora que veo en palabras mis motivos suenan algo caprichosos y comienzo a replantearme algunas cosas. Ahora quiero saber de ustedes, ¿prestar o no nuestra ropa?

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11 Comentarios

  • Bella dice: 8 Junio, 2015 en 7:18 pm

    Yo le presto a mi hermana y a nadie mas, pero porque tengo acceso a la casa de ella y puedo ir a buscarla cuando me plaza, siempre tengo ese miedo a que la ropa no vuelva!! Jaja

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    • Delfi dice: 8 Junio, 2015 en 8:49 pm

      ¡Si! Ese es otro factor importante: el temor a que no vuelvan…

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  • Meri dice: 8 Junio, 2015 en 10:52 pm

    Es un tema suuuper complicado para mí. Soy super cuidadosa con la ropa. Siempre tomé ropa prestada de mi hermana pero siempre la cuide como si fuera mía, y también le he prestado algunas cosas.
    PERO, hay amigas a las que NO les quiero prestar mi ropa: simplemente porque recuerdo sus habitaciones con montañas de ropa desparramadas por ahí y me retuerzo de solo pensar que mis prendas pasarían por eso.
    Sólo presté en dos ocasiones a dos amigas: a una un top que NISIQUIERA HABÍA ESTRENADO y se lo llevó de vacaciones: volvió intacto. A otra le presté un strapless que había usado una vez, me lo devolvió como si lo hubiera usado todos los días durante 3 años . Fue directo a la basura. Yo opino que se presta a la que (parece que) se lo merece 🙂

    besos

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    • Delfi dice: 9 Junio, 2015 en 2:20 pm

      ¡Si, es verdad! Tal vez el secreto es en analizar cada caso puntual, ¿no?

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  • Mel dice: 9 Junio, 2015 en 12:15 am

    La verdad es que el post me encantó, porque supiste poner en palabras lo que tanto me cuesta decir con la voz. Me genera una situación incómoda y estresante decir NO a secas. Y más me desgasta la justificación de algo que es mío. Para mi, el estilo, está en todo. Es un modo de vida. Y el diseño es algo primordial que me hace sentir bien conmigo misma y además muchas veces, representa momentos, recuerdos queridos. No compro al alzar. Y voy a sonar vanidosa y hasta frívola, pero la realidad es que muchas veces se pide para aparentar y no repetir un atuendo en ciertas situaciones y no por necesidad, lo que hace que aún menos quiera prestarlas ya que soy de las que prefiere calidad a cantidad. Y muchas prendas de diseño son memorables y hasta uno mismo tiene que pensar como usarla sin saturar.

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    • Delfi dice: 9 Junio, 2015 en 2:20 pm

      ¡Totalmente! Apoyo ese último párrafo, en especial, y en el resto coincidimos perfectamente.

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  • Sofi dice: 9 Junio, 2015 en 9:41 am

    Hola! Te sigo hace un tiempo ya y no suelo comentar, pero esta vez tocaste un tema que me resulta también incómodo. NO ME GUSTA PRESTAR ROPA. Me niego a hacerlo por exactamente las mismas razones, no quiero peleas y nunca hay garantías de que tipo de cuidado le van a dar a la prenda. Por supuesto que no pido prestado tampoco, no sólo porque no necesito sino porque no quiero quedar en deuda por ese favor y que luego te presionen a prestar. Además para ser sincera el tema talle hace que algunas prendas sean imposibles de prestar, no tenemos todas el mismo cuerpo y ni hablar en el caso de zapatos. Besitos

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    • Delfi dice: 9 Junio, 2015 en 2:22 pm

      ¡Gracias por animarte a comentar, Sofi! Si, es verdad, el tema de los talles hace que prestes una prenda y se te pueda llegar a estirar o deformar, además de que corrés el riesgo de que cuando otra persona lave la prenda se descuide y se pueda arruinar. ¡Besos!

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  • Eli dice: 11 Junio, 2015 en 3:08 pm

    Hola!

    Yo nunca jamás presto nada, en todo caso lo regalo ya sin esperar que vuelva, ni tampoco pido nada prestado, pro supuesto (hay que ser coherente). Totalmente de acuerdo contigo!

    un beso!

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  • Soledad dice: 29 Julio, 2015 en 10:34 pm

    Me gusta este debate! Hubiese gustado tener una hermana mayor que me prestara su ropa. La hermana la tengo, pero no la generosa-kind. Es más, de chica me gastaba mis ahorros en ropa y ella me la sacaba a escondidas y cuando por esas casualidades tenía algo que me gustaba no me lo prestaba. En la actualidad suelo prestar cada vez que me piden y soy de las que hacen ferias e mi casa después de cada temporada y mis amigas se llevan bolsas enteras con mis pilchas. Eso sí, libros no presto.

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  • Soledad dice: 29 Julio, 2015 en 10:35 pm

    Me salió el post con un par de errores. ups!

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